La riqueza de la piel del pollo

Nos adentramos en uno de los debates acerca de una de las carnes más consumidas en todo el mundo, el pollo y su piel. Seguramente todos habremos escuchado distintas versiones y opiniones sobre los beneficios o riesgos de consumir la piel del pollo. Por ejemplo, existe la preocupación por las bacterias y hormonas que puede contener esta parte del pollo, o surgen dudas sobre su aporte calórico, así que nos disponemos a aclarar estas cuestiones a continuación. 

Vayamos por partes. La Comisión Europea prohíbe, desde hace años, utilizar sustancias hormonales y antibióticos en el crecimiento de animales de granja, aplicándose diversos controles para que esto no suceda. Así pues, la piel se puede comer sin problema alguno, ya que todos los pollos cumplen con la normativa de seguridad alimentaria. 

Otro debate es acerca de su contacto con microorganismos. Es cierto que se trata de la parte del pollo que más bacterias acumula, pudiendo presentar salmonella, campylobacter o listeria, pero si seguimos las normas de higiene y cocción no debemos preocuparnos. 

¿Qué te recomendamos?

  • No limpiar la piel antes de ser cocinada, así evitaremos generar salpicaduras y esparcir los microorganismos por nuestra cocina. 
  • Cuidar muy bien los utensilios de nuestra cocina y limpiarlos cada vez que estén en contacto con alimentos. 
  • Guardar el pollo en la parte más baja del frigorífico, por si el envase suelta algún líquido, así evitamos contaminar otros alimentos que se encuentren debajo.
  • Y, por supuesto, es muy importante el proceso de cocción. Si cocemos bien la piel y la carne, conseguiremos eliminar las posibles bacterias. La temperatura deseada de cocción interior debería ser de al menos 74º centígrados. Una buena técnica para comprobar el nivel de cocción es haciendo un ligero corte en la pieza. Si el color es rosado, el pollo debe cocerse durante más tiempo.

Existen también dudas sobre el aporte calórico de la piel del pollo, ya que se trata de la parte más grasa del animal, por lo que mucha gente la retira antes de consumirla creyendo que no es saludable. Ahora bien, debemos ser conscientes de que se trata de grasas monoinsaturadas, es decir, saludables, como las que encontramos en los aguacates y en los pescados grasos. 

Otro beneficio de la piel del pollo es que nos ayuda a controlar el consumo de sal, ya que se trata de una parte muy jugosa y sabrosa, por lo que no es necesario pasarse con la sal. Por otra parte, al ser un alimento de gran consistencia, produce una mayor sensación de saciedad.

Ahora ya conoces los beneficios de esta parte del pollo. Para disfrutar de ella, tan solo debes seguir las normas de higiene y de cocción que te hemos explicado anteriormente.